Alza la
mirada Hoy vamos a hablar de algo muy sencillo, pero también muy profundo: la
oración.
A veces, cuando escuchamos esa palabra, pensamos
que orar es algo complicado. Algunos creen que hay que usar palabras
especiales, hablar de una forma concreta o tener una gran preparación espiritual.
Pero la realidad es mucho más simple. La oración es un encuentro. Caminar junto
a Jesús
No es magia. No es solo repetir palabras, aunque a veces también usemos
oraciones aprendidas. Es mucho más. Es abrir el corazón. Es escuchar. Es confiar.
Es abandonarnos en Dios. Cuando oramos, muchas veces no cambian primero las
circunstancias; cambia nuestra disposición interior.
Dios no necesita que le informemos de nada,
porque Él ya lo sabe todo. Pero sí quiere que nos acerquemos a Él, que
confiemos, que escuchemos y que dejemos entrar su presencia en nuestra vida.
La oración no es hablar de Dios. La oración es hablar
con Dios. La oración ha existido siempre:
- Abraham
confiando en la promesa. Moisés hablando con Dios. David orando en los
salmos.
Así como hablamos con una persona que amamos, así
podemos hablar con nuestro Padre celestial.
“Clama a mí, y yo te responderé.” Jeremias Y
Jesús mismo nos enseñó que podemos dirigirnos a Dios llamándolo Padre. No estamos hablando con un desconocido.
Estamos hablando con un Padre que nos ama, nos conoce y nos escucha.
1. ¿Qué es realmente la oración?La oración no
es repetir palabras sin pensar. No es cumplir una obligación religiosa. No es
solo pedir cosas cuando tenemos problemas. La oración es una relación viva con
Dios. Es abrirle el corazón. Es contarle nuestras alegrías, nuestras
preocupaciones, nuestros miedos y también agradecerle.
Podemos orar: cuando estamos felices, cuando
estamos tristes, cuando no sabemos qué hacer.
Incluso cuando no encontramos palabras. A veces basta decir: “Señor,
aquí estoy.” “Ayúdame.” “Gracias.” “Te necesito.” Dios entiende incluso el
silencio del corazón
2. Jesús nos enseñó a orar: Los discípulos
le dijeron a Jesús: “Señor, enséñanos a orar. “Y Jesús les enseñó el Padre
Nuestro. Es una oración muy especial porque viene
directamente de Jesús. En ella encontramos:
- adoración,
petición, perdón, ayuda, confianza, y también oración unos por otros.
·
Cuando decimos: “Padre nuestro “recordamos
que somos hijos y que no estamos solos.
·
Cuando pedimos: “Danos hoy nuestro pan de cada día
“aprendemos a confiar en Dios.
·
Cuando decimos: “Perdona nuestras ofensas “reconocemos
nuestras faltas.
·
Y cuando añadimos: “Como también nosotros perdonamos
“entendemos que el cristiano también debe aprender a perdonar.
·
Finalmente: “No nos dejes caer en tentación “es
una petición de ayuda y fortaleza.
El Padre Nuestro no debería ser solo una oración
repetida de memoria, sino una verdadera guía para nuestra vida
3. Jesús nos dio ejemplo Sí miramos la
vida de Jesús, vemos algo muy importante:
Jesús oraba constantemente. Y si el Hijo
de Dios necesitaba orar, cuánto más nosotros. antes de tomar decisiones
importantes, en momentos de tristeza, para dar gracias, para buscar fuerzas.
En el Evangelio vemos muchas veces que se
apartaba a solas para orar. Esto nos enseña algo fundamental:
La oración debe ser parte de nuestra vida
diaria. Igual que necesitamos alimentarnos físicamente, nuestra alma
necesita alimentarse espiritualmente. Y ese alimento es la oración.
4. ¿Por qué a veces nos cuesta orar? Muchas veces decimos:
“No tengo tiempo.” “No sé qué decir.”
Me distraigo.” “Siento que Dios no me escucha.”
Pero igual que en una amistad, lo importante es la constancia.
Cuando perseveramos, nuestra relación con Dios
crece. No hacen falta palabras perfectas. Dios prefiere un corazón sincero,
sencillo
5. Dios siempre escucha Una de las
mayores dudas que tenemos es: “¿Me escucha Dios? “La respuesta es sí.
Siempre. Ahora bien, Dios responde de distintas maneras: A veces dice: sí. A
veces dice: espera. Y a veces dice: tengo algo mejor. Nosotros miramos el
momento. Dios mira la eternidad. Nosotros vemos una parte
pequeña. Dios ve el cuadro completo. Por eso confiar también es parte de
la oración. Orar no es solo hablar. es confiar y esperar.
6. La oración transforma nuestro corazón A veces
pensamos que oramos para cambiar la voluntad de Dios.
·
Pero muchas veces, mientras oramos, quien
cambia somos nosotros
·
La oración: nos da paz, nos fortalece, nos ayuda
a perdonar, nos da esperanza, nos acerca a Dios.
Cuando una persona ora de verdad, empieza a mirar
la vida de otra manera. Los problemas pueden seguir ahí, pero el corazón cambia.
Y cuando el corazón cambia, todo empieza a verse diferente
7. ¿Cómo mejorar nuestra oración?
a) Buscar un momento cada día, Aunque sean
pocos minutos. Lo importante es la fidelidad.
b) Hablar con sinceridad No hacen
falta palabras bonitas. Dios quiere un corazón auténtico.
c) Escuchar también Orar no es
solo hablar.También es guardar silencio y dejar que Dios hable al corazón.
Muchas veces Dios habla en la paz, en una palabra,
de la Biblia o en una certeza interior.
d) Dar gracias No solo pedir. Agradecer
cambia nuestro corazón.
La Biblia nos dice: “Echando toda
vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”
La oración no requiere perfección. Solo requiere
un corazón dispuesto. Quien ora nunca está solo.
Cuando
entramos en el coche nos ponemos el cinturón de seguridad y si no nos acordamos
nos lo recuerda pues la oración es nuestro cinturón de seguridad
. niñas
enseñando a rezar pues escríbele …
Oración final
Señor, enséñanos a orar como Tú nos enseñaste.
Ayúdanos a acercarnos a Ti con confianza de
hijos.
Que el Padre Nuestro no sea solo palabras
repetidas, sino una verdadera guía para nuestra vida.
Fortalece nuestra fe, aumenta nuestra confianza y
ayúdanos a buscarte cada día.
Ayudame a alzar mi mirada tantas veces y verte en
la cruz redimiéndome y mirándome protegiendo…