23.2.19

Historia del bandido

Historia del bandido

Caminito de Belén
cabalga fiero bandido
que detiene su caballo
al ver a dos peregrinos:
él de pie va caminando,

ella encima del borrico.
La negra noche se acerca
y van buscando cobijo.
“Denme todo lo que tengan,
denme todo les he dicho”.
“Yo que hasta ayer fui ladrón,
vil, cruel y fiero bandido,
robaré mil corazones
para recibir al Niño”.

Por ser todo lo que tienen,
danle su inmenso cariño.
Mírame siempre, María,
como miraste al bandido
cuando te quiso robar
en el medio del camino.
Con tu mirar de ojos grandes
su corazón de granito
se le convirtió en posada
para recibir al Niño.
“Yo que hasta ayer fui ladrón,
vil, cruel y fiero bandido,
robaré mil corazones
para recibir al Niño”.

“Vénganse ustedes sin miedo,
vénganse ustedes conmigo,
vénganse a mi pobre cueva
a guarecerse del frío”.
Caminito de Belén
no cabalga ya el bandido:
que ha encontrado un tesoro
que le hace mucho más rico.
Es su corazón posada,
para recibir al Niño.

(Es copiada pero de autor desconocido)
“Yo que hasta ayer fui ladrón,
vil, cruel y fiero bandido,
robaré mil corazones
para recibir al Niño”.)

22.2.19

El corazón de las tinieblas (crítica literaria)



El argumento de esta novela inspira la película Apocalipsis de 1979.

   Marlow, agente comercial británico, se ve obligado a remontar el río Congo en busca de su compañero Kurtz. A medida que el barco avanza por territorios cada vez más inhóspitos, Marlow se irá construyendo una imagen mitificada, idealizada de Kurtz. En realidad, lo que encontrará, es un mundo apocalíptico y tenebroso, gobernado por un cínico, que simboliza la degradación moral y la contradicción de un mundo gobernado por un hombre sin escrúpulos.

Nos adentra al corazón de la selva, la parte oscura de la humanidad la  colonización, el hambre de expansión de las potencias europeas, Kurtz y su legado (la resistencia de las tribus, a una colonización que traía consigo, esclavitud y deshumanización). Solo cuando vas a la selva y te adentras en ella puedes ser consciente de su fuerza.

Es  un alegato a los lugares más recónditos del alma humana; el bien y el mal; la vida y la muerte; la soledad y la levedad del ser.

El modo de contarlo no me ha llegado al corazón. Tiene mucho simbolismo y es muy denso, con demasiado contenido "psicológico" en un libro tan corto

Por otra parte, la falta de diálogo no facilita su lectura. Destaca la descripción del viaje y su espesura, junto a la brutalidad contra los nativos, haciéndote experimentar, una sensación de asfixia constante pues están muy bien reflejados.

Éticamente es una poderosa reflexión sobre los límites de las acciones humanas y la delgada línea que separa la civilización de la barbarie y la locura que conlleva vivir en la injusticia más extrema, simbolizada de increíbles maneras(demasiadas miserias del género humano).

Una naturaleza salvaje y sensible a partes iguales. Una pequeña aventura llena de sentimientos, vida y horror. Pues estas son las ultimas palabras del general Kurtz: "El Horror, el horror."

Personal mente este libro no me ha llegado ni gustado, lo he encontrado sobre valorado.  Es un libro muy oscuro, poco claro, rebuscado y no me ha creado interés por otros libros del mismo autor. En la segunda lectura he tenido más o menos la misma sensación, tiene tendencia al barroquismo y un lenguaje poco cercano.

 Tiene demasiadas digresiones, que la hacen un poco lenta, y la desvía de la acción principal. El autor pretende y crea una atmósfera abrumadora  sobre el horror, el miedo, el salvajismo.

Este viaje real y metafórico servirá a Marlow y a nosotros mismos para explorar en el interior del alma humana, reflexionar sobre la corrupción natural del hombre, la locura del poder, la confrontación entre el bien y el mal,  la explotación colonial, psicológica y ambiental.

Por ultimo, Se agradece la humanidad del gesto de Marlow hacia la prometida de Kurtz, al final, tras los sucesos terribles que se cuentan durante la historia. (Adentrarse en el infierno)

Todos podemos ser en potencia Kurtz.



"Si la riqueza es el secreto de la felicidad, los ricos deberían estar bailando por las calles. Pero solo los niños pobres hacen eso"

El secreto de mi madre critica literaria



Me hace ilusión haceros participes, de este libro, por si  no lo habéis leído. Es cortito de paginas, pero no de contenido, que es inmenso
 Quizás no haga critica literaria, del libro de este mes ."El corazón de las tinieblas".
Pero su lectura, me dejo con cierto desazón, y pensé, en otro libro que leí.
Me ha llevado o movido a mandar esta reseña, la similitud entre los dos. Pero en sentido opuesto. El uno nos abre a los horrores de los que es capaz el ser humano....
  En el que os presento, por el contrario, es la capacidad que tenemos las personas de amar y ser amadas. Es una historia tratada con sumo realismo y a la vez delicadeza infinita. Es un libro que no puedes abandonar, que te ensancha el corazón. Puedes pensar, incluso plantearte cual es el limite para esta buena persona de hacer el bien?, incluso arriesgando su vida, y de su hija. La respuesta es amar sin medida. Me gustan los libros, que dejan poso, que me hacer mejor, que te animan a decir "Vale la pena" todo el esfuerzo.
  Basada en un hecho real y llevada al cine.
Soy consciente que la editorial no es muy conocida, que el libro no ha obtenido ningún premio etc. Pero tengo el orgullo de ser una rescatadora de libros y autores que pasan ocultos a las grandes cabezas y editoriales. Pero que no por tener menos divulgación son peores, aunque no tengan o se les cierra la oportunidad de ser leídos.
  Se que quizás por la sencillez de mi cultura , mis cánones de exigencia son menos exigentes. Pero como no dedico el tiempo que desearía a leer, y lo hago para disfrutar, descansar, apreder. Procuro en lo posible, escoger los que cumplen estas espectativas.  Dicho esto paso a haceros una pequeña introducción del libro.

  Spnosis  En 1939, las tropas hitlerianas invaden Polonia. Los judíos comienzan a ser acosados y encerrados en guetos donde subsisten en condiciones insalubres e inhumanas. El terror ha sometido al país: los vecinos se denuncian entre ellos y todo el mundo puede ser sospechoso de ayudar a los judíos. La pena por confraternizar con ellos, ayudarles u ofrecerles cobijo es una visita al paredón.

Años antes, una mujer abandona a su marido en tierras alemanas. Él es simpatizante nazi. Ella, no. Con ella se lleva a sus dos hijos, Helena y Damian, y los tres juntos vuelven a Sokal, su pueblo natal en Polonia. Esta mujer es Franciska, un simple peón en el juego de la guerra, pero que pondrá en riesgo su vida y la de los suyos por ser fiel a sus ideales.

Mikolaj es un niño judío hijo del director del hospital de la zona. Vilheim es uno de los soldados alemanes que custodian el gueto de Sokal. Bronek es un hombre judío que ha sido encerrado allí junto a su familia. Las vidas de todos ellos se enredarán en una madeja de infortunios y será Franciska la encargada de desenredarla: anteponiendo sus principios al miedo a perderlo todo, la mujer dará cobijo a todos ellos durante los años más cruentos de la guerra.

A través de cuatro puntos de vista distintos, J. L. Witterick se desquita de los tópicos que rodean la novela de guerra para traernos un libro fresco con un ritmo marcado por un estilo sencillo y dinámico. Helena, la hija de Franciska, Vilheim, Bronek y el pequeño Mikolaj son los encargados de relatarnos esta historia. Cada uno aporta su granito de arena en una narración que se entreteje según avanza la trama. Así, al llegar al final, se puede observar toda la historia con perspectiva, explorando todos los recuerdos y analizando cada una de las voces.

El secreto de mi madre destaca por no ser otra novela sobre la Segunda Guerra Mundial. Como ya es habitual en los libros de su catálogo, Nube de tinta publica una obra que pretende hacernos partícipes de algún tipo de reflexión moral o ética. En este caso, la historia habla de la bondad, del sacrificio y de que, cuando creemos que todo está perdido, siempre hay alguien que puede devolvernos la esperanza.

De lectura amena, El secreto de mi madre es una oda a la valentía. Porque no hace falta tener superpoderes y llevar capa para hacer cosas grandes. Son nuestros actos los que nos convierten en los héroes o en los villanos de nuestras propias vidas
                                           

                  !La felicidad te mantiene Dulce! . 
                   ! Los juicios te mantienen fuerte! 
                   ! Los dolores te mantienen humano! 
                   !El fracaso te mantiene humilde!
                   ! El éxito te mantiene brillante!
                   ! Pero solo la fe te mantiene en marcha!    
                                                                                                    Lucía S


       

Canto a la mujer

Ensalzando a la mujer a través de la canción
  letra entre-sacada de tres canciones: Juanes (a Dios le pido). De Presuntos implicados ( gente) y de Andrea Bocheli  (vivo por ella)




Que mis ojos se despierten
Con la luz de tu mirada yo
A Dios le pido
     Vivo por ella sin saber si la encontré o me ha encontrado,
ya no recuerdo como fue, pero al final me ha conquistado
vivo por ella que me da toda verdadera fuerza
vivo por ella y no me pesara
   Dos, tres, horas para disfrutarte
 dos de cada siete días para darte
Un pasaje en la más bella historia de amor
Dos, tres, horas para contemplarte
Y dos de cada siete días para darte
Me acomodo en un rincón de tu corazón
    Esperaré a que vayas por donde yo voy,
a que tu alma me des como yo te la doy.
Esperaré a que aprendas de noche a soñar,
a que de pronto me quieras besar.
     Para vivir así, en miradas transparentes
Recibir su luz, definitivamente
Nubes van y van pasando
Pero aquella luz, nos sigue iluminando
  Es gente, que pide por la gente en los altares
  En las romerías
  Gente, que da la vida
   Gente que infunde fe
Gente que crece y que merece paz
Gente, que se funde en un abrazo ante el horror
Gente que comparte el oleaje de su alma
Gente que nos renueva las pequeña esperanzas
De un día vivir en paz
    Es la musa que te invita, a tocarla suavecita
en mi piano a veces triste
la muerte no existe si ella está aquí...
   Que fresca es la sombra que ofrecen
Que limpia el agua dulce de sus miradas
       Es por ti que empiezo un nuevo día
Hay Ángeles entre nosotros
Ángeles entre nosotros
      Por los días que me quedan
Y las noches que aún no llegan
Yo, a Dios le pido
Por los hijos de mis hijos
Y los hijos de tus hijos
A Dios le pido
   Esperaré que las manos me quieras tomar,
que en tu recuerdo me quieras por siempre llevar,
que mi presencia sea el mundo que quieras sentir,
que un día no puedas sin mi amor vivir.
    Que mis ojos se despierten
Con la luz de tu mirada yo
A Dios le pido

19.2.19

Jesús y el niño leproso


                                             JESÚS Y EL NIÑO LEPROSO


    Al acercarse la Navidad, recordé una historia que me conmovió en una ocasión por su contenido, y por su narrador, (un cuenta-cuentos prestigioso).
       No sabía quien era su autor, pues no recuerdo que lo dijera, y lo he buscado con mucha dificultad, pues ni el título sabía. Consultando fuentes di con él. Es de Alejandro Casona. (Llamado El solitario). Generación del 27.
  El relato que transcribo no es textual (he recortado y variado), pero soy fiel a su esencia y contenido. (El autor me disculpa) pues comienzo.

Era una noche de diciembre, no una noche como las demás. El viento de hielo hacía temblar los olivos de Belén; Nieve sobre las praderas, carámbanos en los tejados de las chozas…. Y, sin embargo, claro se veía que no era una noche como las demás. En su blancura silenciosa había una íntima tensión, un jadeo de músicas nunca oídas, un latir de raíces anunciando un tremendo y dulcísimo milagro.
    El viento, en vez de aullar, susurraba algo urgente y sigiloso, como una consigna, a la que las ramas se abrían asombradas, dejándole paso. Las ovejas en el redil, con un temblor que por primera vez no era de miedo. Y hasta la misma nieve sentía que tenia que exhalar un caliente vaho animal. Era como si la noche entera, conteniendo la respiración, preparase un acontecimiento grandioso.
  Tan  distinta era aquella noche, que el cielo mismo se consideró obligado a condecorarla con una nueva estrella. Y los pastores, buenos sabedores del firmamento, supieron que esa estrella viajera venía de Oriente, de las tierras morenas del camello y de las especias. Donde los reyes en la celebración de sus bodas y nacimientos, se hacían entre sí las ofrendas tradicionales del oro, el incienso y la mirra.
  ¿Qué mensaje traería aquel lucero errante? ¡cataclismo, milagro!.
   De pronto en los aires se oyó un coro angélico. Y todos los pastores ¡se miraron estremecidos!. Al escuchar las trompetas. No esperan nada bueno. Podría ser: Algo terrible que no fueran capaces de soportar, o tan grande que no supieran comprender. Pero ante las sencillas palabras de la Anunciación se tranquilizaron. ¡ Solo era, que iba a nacer un niño pobre!.
   Se pusieron de rodillas y cantaron un aleluya de aliviado gozo. Pues este mensaje, tan dulce y tan pequeño, si cabía entero dentro de su corazón y cabeza.
    En un establo de barro y de paja, al igual que los nidos de las golondrinas, dormía el recién nacido entre la Mula y el Buey. María le acunaba y susurraba canciones lentas que llenaban sus largos silencios. José se apresuraba en adecentar la morada, fabricando una cuna, cuidando el fuego para que no pasarán frío, velando su seguridad y ajustando los goznes del portón...
   De repente, se abrió violentamente la puerta y otro hombre y otra mujer entraron en el refugio con un niño. El hombre con barba larga y un largo cuchillo cruzado en el cinturón de soga. José y María se atemorizaron recordando viejas historias de ladrones que asaltaban en los caminos.
   No  temáis, dijo el hombre, nunca he hecho otro mal que el necesario para defender nuestras vidas. Sólo pido refugio y un poco de fuego para mi mujer y mi hijo, un rincon de vuestra humilde posada. Pues los soldados nos persiguen y  las puertas a nuestro paso son cerradas.
   Acércate  dijo María a la mujer. Tus ropas están heladas. ¡Dame a tu hijo para que lo duerma en mi regazo!. Y tendió las manos. Pero la mujer la rechazó con un grito:- ¡No! Solo yo puedo tocarlo. El tuyo es hermoso y sano. Guarda  para él las caricias de tus manos.
   María la miró con extrañeza, sin comprender, y la vio llorar en silencio, besando aquella carne de su carne para calentarla, como una vaca a su recien nacido. Cuando fijó sus ojos en el cuerpo del niño comprendió por fin.  ¡José exclamó con espanto¡ ¡Lepra!..
   - No tengáis miedo – repitió el hombre del cuchillo – no lo acercaremos al vuestro. Ya estamos acostumbrados a "andar siempre al borde de los caminos, a no pisar los molinos ni las viñas, a pedir el pan desde lejos y no dirigir la palabra a nadie si no es con la boca contra el viento". Pero la noche está helada y el pequeño no podría resistirla. Sólo pedimos un poco de fuego y un rincón en esta cuadra.
  A María le conmovió las entrañas y tranquilizando a José con una mirada, dejó a su Niño en el pesebre, al aliento de la Mula y el Buey, y tomando resueltamente al enfermo en sus brazos lo tendió en el cuenco todavía caliente de las rodillas donde había dormido a su hijo. Y apretándolo contra el pecho siguió cantando en voz baja y susurros al niño enfermo.
   Al amanecer, los pastores caminaban apresurados hacia el establo. Entre flautas, villancicos y tambores. Querían adorar al recién nacido, y ofrecierle todo lo que tenían. Portaban sobre sus hombros corderillos y llevaban un perro fiel para proteger la entrada, quesos, pan y muchos regalos de cariño que su corazón llenaban.
   En este amanecer bendito la familia huida y acogida en el establo descubrió que su hijo estaba limpio y que todas las huellas del mal blanco habían desaparecido milagrosamente y el niño leproso reía feliz, con todo su cuerpo sano. Solamente en el hombro derecho le había quedado el recuerdo, una marca de plata pequeña y blanca como una flor de lis.
     Pasaron treinta y tres años…. Palestina se encontraba envuelta en  rebeliones contra la Roma pagana y la Roma imperial. Los mártires de una y otra eran llevados al suplicio infamante del madero, muchas veces  acusados de falsos profetas, otras de ladrones y mentiras sin cuento. Entre ellos Jesús el Nazareno.
   Al oscurecer la tarde, el dulce Jesús de Galilea agonizaba en su cruz. A su derecha, un fuerte montañés de barba larga, se retorcía entre los cordeles de la suya con un lamento largo, más semejante a una queja que a una protesta. ¿Por qué me acusan de vivir fuera de la ley si nunca me han dejado vivir en ella? De niño sólo conocí el borde de los caminos; "ni el lagar de las uvas, ni el umbral de los molinos me permitían pisar, ni pedir mi pan si no era con la boca contra el viento". Nací, como los míos, marcado por el mal y la miseria. De mi padre sólo heredé un cuchillo y el instinto animal para la defensa. ¿De qué pueden acusarme ahora, los que me echaron siempre afuera? !Nunca estuve dentro!
    Solamente una dulce mujer me cantó una noche de nieve sobre sus rodillas, y a ella debo la vida tanto como a mi propia madre. Si hice algún mal,  yo te pido perdón por su recuerdo…
    El Rabí le miró profundamente y vió que en el hombro derecho tenía una marca de plata, pequeña y blanca como una flor de lis.
   Entonces le sonrió piadosamente con las palabras de perdón:
   En verdad te digo que esta misma noche entrarás conmigo en Casa de mi Padre.
Y desde este momento, el niño-hombre pasó de estar siempre huyendo y perseguido a encontrarse con la mirada de Jesús y ser el primer redimido del cielo.




Microrrelatos


                                                                            UNO + UNO + UNO 




Un día que estaba de vacaciones en tierras del cantábrico. Caminando por la playa, reparé en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez.  Al principio, pensé un deporte como otro cualquiera de flexiones. 
Me aproximé y observé que lo que agarraba eran estrellas de mar, que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al mar. Le pregunté por qué lo hacía, y me respondió: "Estoy lanzando estas estrellas marinas nuevamente al océano, para que tengan una nueva oportunidad”. 
Yo no entiendo de mar, pues soy de tierra adentro y el lo percibió en mi rostro y continuo: Como ves, la marea está baja y estas estrellas han quedado en la orilla. Si no las devuelvo morirán aquí por falta de oxígeno. 
"Entiendo” -le dije-, pero debe haber miles de estrellas de mar sobre la playa, no puede lanzarlas todas. Son demasiadas, teniendo en cuenta que esto sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa. Y veo que le exige demasiado esfuerzo, pues los años no perdonan y tiene poco sentido con su edad este sacrificio. 
“No tiene sentido”. El hombre me sonrió, ¿no tiene sentido? Se inclinó y tomó otra estrella marina y mientras la lanzaba de vuelta al mar me respondió: ésta sí lo tuvo!". 
Esta lección, es aplicable en nuestra vida, para cada uno  ¡en tantas acciones! 
No puedo cambiar el mundo pero si a mi mismo y mi entorno 
No puedo salvar el mundo de tanto residuo tóxico indestructibles,  pero puedo reducir el mal uso o abuso de algunos materiales, y depositar en sus contenedores clasificarlos bien para su reciclación correspondiente. 
No puedo evitar la guerra, pero si puedo ser un remanso de paz en el entorno en el que me muevo. 
Y así con cada acto de mi día. Uno a Uno+uno 



                                                       GESTIONANDO LOS PROBLEMAS     


El panadero me contrato para ayudarle a reparar su viejo horno. 
Acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su taladrador eléctrico se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora el antiguo camión se negaba a arrancar. Me ofrecí a acercarle a su casa. 
Mientras le llevaba, estaba sentado en silencio, cansado, contrariado pero sereno. 
Cuando llegamos a su casa. Me invitó a conocer a su familia y mientras nos dirigíamos a la puerta , se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol que tenía en el jardincillo,  tocando las puntas de las ramas con ambas manos. 
Al abrirse la puerta, el rostro de aquel hombre se transformó, sonrió, abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Luego me acompañó de vuelta hasta el coche. 
Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunte, señalando al arbusto. ¿que  había hecho un rato antes? Se hizo el despistado, pero mi pregunta esperaba tras mirarle "Oh, ese es mi árbol de los problemas", contestó. "Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, y a lo largo de la jornada. pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. 
Luego, a la mañana siguiente, los recojo otra vez. Y sabes ..Lo bueno es -concluyó, sonriendo; que cuando salgo por la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior". 
Ese día aprendí, una lección magistral, que trato de practicarla todos los días. No niego la realidad cuando hablo con mi esposa, pero ya no como problema, para no  añadir un peso más, y así también  hacerme más cargo de los suyos. 

Que los problemas y preocupaciones no nos aparten de ellos 

EL MEJOR REGALO 


Con frecuencia nuestros hijos nos dan lecciones que nos hacen reflexionar 
Hace un tiempo, un amigo mío me contaba arrepentido y emocionado una pequeña  anécdota. Un día regañó a su hija de tres años por gastar un rollo de papel de envolver regalos.  No andaba muy sobrados de dinero  y lo tenían reservado para un compromiso, por eso se enfureció cuando la niña trató de decorar una caja para ponerla bajo el árbol de Navidad.   
A pesar de la regañina, la pequeña llevó este regalo a su padre a la mañana siguiente Acercándoselo hasta su cama, diciendo: "Esto es para ti, papá". 
Me conto que el estaba turbado por su excesiva reacción el día anterior, pero se molestó de nuevo cuando vio que la caja estaba vacía. Le dijo "¿No sabes que cuando le das a alguien un regalo se supone que debe haber algo dentro?" 
La pequeña lo miró con lágrimas en los ojos y dijo: "Pero, papá. No está vacía. He puesto muchos besos en la caja, la he llenado y todos son  para ti, papá". 
El padre se quedo hecho polvo. Rodeó con sus brazos a la pequeña y le pidió que le perdonara.          Este  amigo me decía,  que conservó esa caja visiblemente muy mal forrada sin ningún valor material, junto a su cama durante años. 
Y siempre que estaba descorazonado, triste, preocupado… sacaba un beso imaginario y recordaba con cuanto amor lo había puesto allí  su pequeña. 
Realmente, a todos los padres, se nos ha dado una caja de regalo llena de amor incondicional y besos de nuestros hijos. Es la posesión más preciosa que se puede tener 


Me presento "Escalando horizontes"

Me permito hacer una pequeña presentación, ahora que tengo una columna propia, dentro de la revista. Serán muchos los que se animen,...