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14.4.24

Mayo Mes De Maria

                                                           


A lo largo de los años se han escrito innumerables artículos sobre personajes históricos. Sin embargo, como esta revista se publica en el mes de mayo, quiero dedicar estas líneas a la persona a quien, desde hace siglos, la tradición cristiana consagra de un modo especial este tiempo: la Virgen María.

Mayo es su mes. También celebramos el Día de la Madre y la naturaleza se llena de flores. No parece una casualidad. María es la Madre por excelencia: Madre de Dios y madre nuestra; la flor más bella entre todas las flores.

No pretendo hacer un recorrido por su vida, sobre la que tanto se ha escrito. Prefiero recordar algo mucho más cercano y entrañable: aquellas canciones que durante generaciones hemos cantado en iglesias, colegios y hogares, y que todavía hoy son capaces de despertar recuerdos, emoción y esperanza. Al leer sus letras, muchos volveremos, aunque solo sea por un instante, a nuestra infancia.

«Madre, óyeme: mi plegaria es un grito en la noche…»

«Buena Madre, veo en ti a la mujer llena de Dios…»

«Cuántas veces, siendo niño, te recé…»

Estas y tantas otras canciones acompañaron el mes de mayo de miles de niños. Eran días de flores, de altares improvisados, de rezos sencillos y de una fe que se aprendía casi sin darnos cuenta, al calor de la familia y de la escuela.

A mí todo aquello no me hizo ningún mal. Al contrario. Aprendí las primeras oraciones y devociones casi al mismo tiempo que comenzaba a hablar. Es cierto que, en muchos momentos de mi vida, las dejé a un lado. Pero también puedo decir que, cuando más las necesité, fueron un verdadero salvavidas.

Quiero terminar con una anécdota que refleja la sencillez con la que vivíamos aquella devoción.

En casa teníamos una imagen de la Virgen junto a la escalera. Desde pequeños nos enseñaron a saludarla al pasar, lanzarle un beso, pedirle ayuda o darle las gracias.

Un día había visita en casa. Uno de mis hermanos, que apenas tenía tres años, cogió una tremenda pataleta. Lloraba y gritaba sin consuelo. Lo mandaron a su habitación y mi madre comentó a la visita:

—Ahora se callará.

Y así fue. Al llegar a la imagen de la Virgen, el niño hizo un silencio absoluto. La visita quedó desconcertada. Apenas unos segundos después, continuó llorando con la misma intensidad mientras seguía subiendo la escalera.

Mi madre sonrió y explicó:

—Ha hecho una pausa para saludar a la Virgen.

Son recuerdos sencillos, propios de otra época, pero que dejaron una huella profunda. Porque la fe, muchas veces, no se transmite con grandes discursos, sino con pequeños gestos cotidianos que permanecen para siempre en el corazón.        


A lo largo de los años, se han escrito muchísimos artículos sobre personajes históricos,
Pues como la revista sale en el mes de mayo. Quiero hablar de un personaje Único, maravilloso al que se dedica por tradición este  mes
. Mayo mes de la Virgen, Nadie ha tenido tanto reconocimiento ni en el cielo ni en la tierra. También se celebra el día de la madre, y es el mes de las flores. Creo que precisamente porque la Virgen es la madre por excelencia pues es de Dios y nuestra, y la flor de las flores.
No voy a hablar de ella, pero si he recopilar la letra de alguna canción dedicadas en su honor y que la mayoría recordaremos
·        Madre, óyeme: mi plegaria es un grito en la noche. Madre, mírame en la noche de mi juventud. Madre, sálvame, mil peligros acechan mi vida. Madre, lléname de esperanza, de amor y de fe.

Madre, guíame: en la sombra no encuentro el camino. Madre, llévame, que a tu lado feliz cantaré. Madre, una flor, una flor con espinas es bella. Madre, un amor, un amor que ha empezado a nacer.

 Madre, sonreír, sonreír aunque llore en el alma. Madre, construir, caminar aunque vuelva a caer. Madre, sólo soy el anhelo y la carne que luchan. Madre, tuyo soy, y en tus manos me vengo a poner.
·        Buena Madre veo en ti, a la mujer llena de Dios. Buena Madre por la fe, sabes vivir en la oscuridad. Mira a tus hijos caminar, buscando luz. Mira la angustia y el dolor,   Danos tu fe y acógenos.
·        Cuántas veces siendo niño te rece .Con mis besos te decía que te amaba .Poco a poco, con el tiempo, alejándome de Ti Por caminos que se alejan me perdí.
Hoy he vuelto, Madre a recordar, cuántas cosas dije ante tu altar, y al rezarte puedo comprender, que una Madre no se cansa de esperar
Al regreso me encendías una luz. Sonriendo desde lejos me esperabas. En la mesa la comida aún caliente y el mantel. Y tú abrazo en mi alegría de volver

·        . 
Aunque el hijo se alejara del hogar, una madre siempre espera su regreso, que el regalo más hermoso, que a los hijos da el Señor, es su madre y el milagro de su amor.
     A mí no me hizo ningún mal. Por el contrario, las oraciones y devociones que aprendí a la vez que comenzaba a hablar. Aunque las he abandonado en muchos momentos. En otros han sido mi salva-vidas.
     Como colofón una anécdota: En casa teníamos una imagen de la Virgen al subir la escalera. Y nos enseñaron a saludarla, tirar un beso, pedirle cosas , pedirle ayuda etc. Pues un día en casa estaba una visita y no sé el motivo, pero uno de mis hermanos con 3 añitos cogió una pataleta, y los gritos y lloros  aumentaban. Debieron mandarlo a su cuarto. Mi madre le comento a la visita, calculando que el niño iba por la escalera, ahora se callará, y así fue ante la sorpresa de esta visita, para continuar berreando. Mi madre explico que  el motivo de la pausa fue dedicado a la Virgen




Escalando Horizontes

Me presento

  Me permito hacer una pequeña introducción, ahora que tengo una columna propia dentro de la revista. Parece que la iniciativa ha animado a ...