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2.12.18

Las Hjas Del Capitan: Critica Literaria


María Dueñas comenzó su trayectoria literaria en 2009 con El tiempo entre costuras, novela que alcanzó un enorme éxito y fue adaptada para televisión. Más tarde publicó Misión Olvido y La templanza, obras que, en mi opinión, poseen un argumento algo menos sólido. Con Las hijas del capitán, la autora vuelve a demostrar su capacidad para recrear con minuciosidad, fuerza narrativa y gran riqueza de detalles la colonia española emigrada a Nueva York durante los años treinta.

La novela narra las peripecias de las tres hermanas Arenas —Victoria, Mona y Luz— junto a su madre, Remedios, arrojadas casi sin querer a una ciudad inmensa, inhóspita y desconocida. Un idioma diferente, unas costumbres ajenas y unas circunstancias completamente opuestas a las de su Málaga natal marcarán el comienzo de una nueva vida.

María Dueñas consigue sumergir al lector en el mundo de Little Spain, mostrando la lucha diaria de estas tres jóvenes, los hombres que se cruzan en su camino, los sueños que dejaron atrás y los que el futuro les depara.

La autora elige un tema de plena actualidad: la emigración. En cierto modo, la novela constituye un homenaje a quienes tuvieron que empezar de nuevo en otro país. Me atrevo incluso a pensar que también pretende concienciarnos del inmenso drama que siguen viviendo millones de personas obligadas a abandonar su tierra por la guerra, la persecución, el hambre o la pobreza, buscando para sus hijos un futuro que no tenga como horizonte la muerte.

Es fácil establecer un paralelismo entre aquellos españoles que abandonaron una España pobre y atrasada a comienzos del siglo XX y muchos de los inmigrantes que hemos recibido en las últimas décadas. Nuestros compatriotas fueron albañiles, camareros, repartidores, limpiadores... Personas que aceptaban cualquier trabajo con tal de salir adelante.

Cuando hablamos de emigración solemos imaginar figuras masculinas. Sin embargo, María Dueñas, especialista en crear personajes femeninos de gran personalidad, convierte en protagonistas a tres mujeres que, pese a su juventud, deberán abrirse camino solas en Estados Unidos. La autora refleja con acierto la dificultad que suponía para una mujer tomar las riendas de su vida en una época en la que apenas tenía derechos. Como les recuerda sor Lito, su protectora, ellas reúnen todas las condiciones de vulnerabilidad: son inmigrantes, pobres, sin formación y, además, mujeres.

Aunque la novela no es histórica en sentido estricto, ya que las protagonistas son ficticias, sí incorpora personajes reales muy conocidos dentro de la colonia española de Nueva York: la vasca Carmen Barañano y su tienda Casa Moneo, en la calle 14; el alicantino Francisco Sendra y su hotel La Valenciana, en Cherry Street; Avelino Castaños y su restaurante La Bilbaína, o el músico Esteban Roig con su banda The Happy Boys.

Todo ello es fruto de un exhaustivo trabajo de documentación. María Dueñas recorrió personalmente estos lugares, consultó la prensa de la época, entrevistó a descendientes de aquellos emigrantes y accedió a fotografías y documentos familiares. Ese esfuerzo es el que permite al lector trasladarse a aquel Nueva York y sentir que camina por sus calles.

La historia comienza cuando Emilio Arenas, cansado ya de su vida errante, decide establecerse definitivamente en Nueva York y reclama la presencia de su esposa y de sus tres hijas. Remedios desea reunirse con él cuanto antes, mientras que las muchachas muestran una fuerte resistencia a abandonar su tierra, hasta el punto de que la madre necesita la ayuda de la Guardia Civil para conseguir que emprendan el viaje.

Victoria, Mona y Luz desembarcan en el puerto neoyorquino una heladora mañana de enero de 1936. Su unión parece indestructible, pero el destino les reserva un duro golpe: la muerte accidental de Emilio Arenas. Este inesperado suceso obliga a las tres jóvenes a hacerse cargo del modesto restaurante familiar mientras esperan que los tribunales resuelvan una importante indemnización.

Abatidas, pero decididas a sobrevivir, las hermanas lucharán contra las adversidades, los prejuicios y las dificultades económicas. Será Mona, la mediana, quien proponga transformar la humilde casa de comidas en un night club hispano, siguiendo la moda de aquellos años, donde convivían el flamenco, las rumbas cubanas, los tangos argentinos, los pasodobles y los cuplés.

Uno de los aspectos más hermosos de la novela es la solidaridad entre compatriotas, especialmente entre las mujeres. Ellas fueron el auténtico tejido que sostuvo a las familias emigrantes. Administraban la economía doméstica, cuidaban de los hijos, tejían redes de ayuda mutua y mantenían viva la comunidad, muchas veces sin conocer siquiera el idioma. Mujeres anónimas, pero imprescindibles.

Remedios representa otro modelo femenino. Nueva York la intimida. Teme los avances tecnológicos, la mentalidad moderna y todo aquello que desconoce. Su carácter dependiente y su visión tradicional la llevan a aferrarse al pasado. Más que impulsar la independencia de sus hijas, intenta protegerlas frenando sus iniciativas. Antes de emigrar, probablemente sus sueños fueran sencillos: encontrar un buen marido, disfrutar de las fiestas del barrio y formar una familia. Apenas concebía un horizonte distinto.

En su intento por dar prestigio al negocio, Mona solicita al conde de Covadonga que apadrine la inauguración del local. Se trata del primogénito de Alfonso XIII, nacido para reinar como Alfonso XIV, pero apartado de la sucesión debido a su hemofilia y a su renuncia a los derechos dinásticos para casarse con una joven cubana. Tras separarse de ella, acabaría viviendo en Nueva York.

Con un ritmo pausado y una narración envolvente, María Dueñas ofrece una lectura muy agradable. Gracias a una rigurosa documentación recrea con enorme realismo la comunidad española en el Nueva York de los años treinta, mostrando las ilusiones, los miedos y los sacrificios de quienes dejaron atrás su hogar en busca de una vida mejor. La presencia de personajes históricos y secundarios memorables, como Fidel, Luciano Barona o Tony el Bolitero, contribuye a reforzar esa sensación de autenticidad.

Más allá de contar una historia de emigración, Las hijas del capitán es también una novela sobre el coraje, la capacidad de adaptación y la fuerza de unas mujeres que aprendieron a construir su propio destino cuando la vida parecía haber decidido por ellas.

«Nunca una noche ha vencido al amanecer, y nunca un problema ha vencido a la esperanza».
Bern Williams

Lucía Sanz











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