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30.7.18

Reza Por Nosotros



Artículo publicado en Abc de Sevilla el domingo 11 de marzo de 2018
Rezar es una conversación con los que ya no están, el recuerdo de los que te antecedieron y la oración para seguir su ejemplo. Rezar es pedir por ellos. Y también pedirles a ellos por los que estamos aquí. Es el momento de más calma del día, y, en mi caso, el de primera hora de la mañana, poco más de las seis, y el agua de la ducha caliente cayendo despacio sobre los hombros. Rezar es una fotografía en sepia, un regreso a la casa de tus abuelos y al tiempo sin tiempo de tu infancia. Es pasar por la Iglesia de San Pedro, de camino al colegio, y rezarle al Cristo de Burgos un Padre Nuestro para que te ayude en los exámenes. Es el refugio del frío, y el silencio acogedor. Rezar es tener memoria.
Rezar es lo que va antes del trabajo o después del trabajo, y lo que nunca lo suplanta,  porque ya lo dice el refrán: a Dios rogando y con el mazo dando. Es lo único que puedes hacer cuando ya no puedes hacer más, y es la forma de comprometerse de quien no tiene otro medio de hacerlo, como cuando rezamos por un enfermo que se va a operar y ya está todo en manos del cirujano (y de Dios). Rezar no hace milagros, o sí los hace, eso nunca lo sabremos, pero ofrece consuelo al que reza y a aquel por quien se reza. Rezar nunca es inútil, porque siempre conforta.
“Rezar es decir rezaré por ti y, también, reza por mí. Y es, por tanto, lo contrario a la vanidad, la aceptación de tus limitaciones, aprender a resignarse cuando lo que pudo ser no ha sido. Es vivir sin rencor”
Rezar es decir rezaré por ti y, también, reza por mí. Y es, por tanto, lo contrario a la vanidad. Rezar es la aceptación de tus limitaciones. Es aprender a resignarse cuando lo que pudo ser no ha sido. Es vivir sin rencor, aprender a olvidar, aceptar la derrota con dignidad y celebrar el triunfo con humildad. Rezar es resignación cuando procede, pero también arrebato y pundonor cuando toca. Es buscar las fuerzas si no se tienen y confiar en que las cosas van a ser como deberían ser. Rezar es optimismo, no dar nada por perdido, luchar y resistir, como en la canción, erguido frente a todo, y es mi padre antes de morir. Rezar es fragilidad y entereza.
Rezar es curar las heridas, restañar los arañazos, superar el daño que te han hecho. Pasar página y empezar de cero. Perdonar las ofensas y también pedir perdón. Y sobre todo tener gratitud. Rezar es dar las gracias por vivir y por lo que la vida te ha dado. Es despertarse con las ilusiones renovadas. Aferrarse desesperadamente a lo inmaterial. Acordarse de lo que de verdad importa, y relativizar todo lo demás. Es establecer las prioridades, poner en orden los papeles de tu mesa, buscar la trascendencia, pensar a lo grande.
“Rezar es introspección en la sociedad del exhibicionismo. Es relajarse y calmar los nervios. Y prepararse mentalmente para lo que ha de venir. No es solo buscar el coraje, sino también la inspiración, la idea, el enfoque, la luz, el claro en medio de la espesura”.
Rezar es desconectar y apagar el móvil. Es introspección en la sociedad del exhibicionismo. Es relajarse y calmar los nervios. Y prepararse mentalmente para lo que ha de venir. No es solo buscar el coraje, sino también la inspiración, la idea, el enfoque, la luz, el claro en medio de la espesura. Rezar es razonar, aunque parezca lo más irracional que haya. Es la mente funcionando como cuando juegas un partido de tenis. Es planificar y anticipar las jugadas. Es abstracción en los tiempos de lo concreto y lo material. Es pausa en un mundo excitado. Es calma cuando todo es ansiedad. Y es aburrido en la dictadura de lo divertido.
Rezar es una forma extrema de independencia, una actividad casi contracultural, lo más punki que se puede hacer una tarde de domingo. Es la forma más radical de practicar “mindfullness”, tan pasada de moda que cualquier día se volverá extraordinariamente “cool”. Rezar podría computar como horas de trabajo para los empleados públicos, pero no sirve  porque es una práctica “antisistema”, sin reconocimiento alguno del “establishment”. Tan políticamente incorrecta que la gente oculta que reza como esconde la tripa para la foto. Rezar es un placer oculto, que se reserva para la intimidad. Un acto privado, y casi a escondidas, que, cuando se hace acompañado, necesita cierta oscuridad y mucha, mucha, confianza.
Rezar es una forma extrema de independencia, una actividad casi contracultural, lo más punki que se puede hacer una tarde de domingo. Es la forma más radical de practicar “mindfullness”, tan pasada de moda que cualquier día se volverá extraordinariamente “cool”.
Rezar es desnudarse y abrir tu alma a la persona con la que rezas. Y es una declaración de amor por la persona que tienes en tus rezos. Es derramar tu cariño sobre los que más quieres y sentir el cariño de los que rezan por ti. Rezar es tener a otros en tus oraciones y  estar en las oraciones de otros, que es mucho más que estar solo en su memoria. Rezar, y sobre todo que recen por ti, es la mayor aspiración que uno puede tener en la vida. Un privilegio inmenso. Es querer tanto a alguien como para rezar por él, y que alguien te quiera tanto como para rezar por ti. ¿Cabe mayor orgullo? ¿Existe mayor plenitud que la de saber que hay una madre, un hermano, un hijo o un amigo que quiere que Dios te proteja, y te dé salud, y te ilumine, y te ayude, y te acompañe, y esté siempre contigo?
Rezar es tener fe. Tener fe en la vida, en las personas, en tus amigos, en tus hijos, en tus padres, en Dios. Rezar es la maestría de niños y abuelos. Y es un súper poder que nos predispone al bien. Rezar es creer y ser practicante de un mundo mejor.

11.7.18

El Alma Del Mundo (Tertulia literaria )

Otto Stephens y Clea Ross ingresan en una residencia para ancianos acomodados y solicitan que sea una cuidadora en particular, Ilona, quien se ocupe de ambos.

Clea, de noventa años, fue en su juventud una brillante violonchelista, pero sacrificó su carrera para permanecer a la sombra de su marido, un célebre director de orquesta. Dotada de un agudo sentido del humor, posee una ironía demoledora; es libre, encantadora cuando quiere, pero también implacable con todo aquello que considera despreciable. Otto, de edad semejante, conserva el encanto, el glamur y el poder de seducción de su juventud.

Ilona es una joven que esconde un pasado terrible en su Hungría natal, sometida al terror soviético. Es una mujer golpeada por el destino. En Barcelona conoce a Miguel y, además de vivir con él una intensa historia de amor, aprende el oficio de luthier. Sin embargo, esa felicidad se rompe cuando debe viajar a Budapest para cuidar de su madre y permanecer allí durante un largo periodo de tiempo.

Otto le propone a Ilona que dediquen su tiempo a fabricar un violonchelo, una ocupación que acaba convirtiéndose en lo más importante de su vida. Ilona, por su parte, solo desea reconstruir la relación con Miguel.

Durante tres meses, las vidas de Clea, Otto e Ilona se entrelazan. Comparten confidencias, secretos, verdades a medias, medias mentiras y descubrimientos, hasta formar un mosaico en el que nada es lo que parece. El violonchelo será, finalmente, el desencadenante que permitirá a los protagonistas encauzar la segunda oportunidad que tanto necesitan y retomar los cabos sueltos que les impedían ser felices.

Hace tiempo, varias personas de cuyo criterio me fío mucho comentaban en Twitter y en sus blogs lo mucho que les gustaban las novelas de Alejandro Palomas. Eso me animó a leer alguna de ellas. Mi intención era empezar por El tiempo que nos une, del que había leído magníficas críticas, y le pedí a mi padre que me lo trajera de la biblioteca. Sin embargo, se equivocó de título y, gracias a ese pequeño error, llegó a mis manos El alma del mundo.

Mi opinión

El alma del mundo es la primera novela que leo de Alejandro Palomas, pero tengo claro que no será la última. Con una prosa delicada y muy cuidada, el autor nos acerca a tres personajes inolvidables.

Ilona, marcada por un pasado doloroso, comienza a trabajar en una residencia muy especial. Por las mañanas cuida de Clea, una anciana de noventa años tan encantadora como implacable, que renunció a su brillante carrera como violonchelista para favorecer la de su marido. Por las tardes atiende a Otto, un hombre seductor y vital que, al descubrir que Ilona fue luthier, le propone construir juntos un violonchelo.

La vida de los tres acaba entrelazándose de una manera muy especial. Poco a poco vamos descubriendo un pasado lleno de secretos, rencores, palabras nunca pronunciadas, silencios cargados de culpa, amor, desamor y una profunda soledad.

Clea y Otto hacen balance de sus vidas: de aquello que hicieron y de lo que se arrepienten, pero, sobre todo, de aquello que dejaron de hacer y cuyo peso resulta aún mayor. Ilona, por su parte, tras la muerte de su madre y la separación de Miguel, comprenderá que todavía existe esperanza para ella, que aún es joven para rendirse y que nunca es tarde para volver a empezar.

El alma del mundo es una novela cargada de emociones. La soledad es el sentimiento que sobrevuela toda la historia, esa soledad que puede acompañarnos incluso cuando estamos rodeados de personas. Pero, por encima de todo, es un hermoso canto a la esperanza, a las segundas oportunidades y a la capacidad de recuperar la ilusión cuando creíamos que ya no era posible volver a ser felices.

Es una de esas novelas que se leen despacio, no por su dificultad, sino porque invitan a detenerse en sus personajes y en sus emociones. Alejandro Palomas nos recuerda que nunca es demasiado tarde para cerrar heridas, reconciliarnos con nuestro pasado y permitir que la vida nos sorprenda una vez más.

     Lucia SS


Aprobación Del Aborto En Irlanda



     



Vivimos en un mundo raro: fotografiar a un niño puede ser un delito. Abortarlo,en cambio, un  derecho.

El pasado día 25 de Mayo se votó en Irlanda la despenalización del aborto. Era de los pocos países que quedaban en Europa donde se contenía la barra libre de la muerte y, lamentablemente para Irlanda y para Europa, el resultado fue sí al aborto; si a la muerte de inocentes.
He pensado mucho el porqué del sí al aborto en casi toda Europa y llego a la conclusión de que vivimos en una sociedad anestesiada por una alta renta per capita pero despojada del más mínimo sentido trascendental y ético de nuestra existencia. Y, por supuesto, vivimos sumidos en el engaño y las medias verdades que confunden y no ayudan a encontrar la verdad.
La primera mentira que nos encontramos cuando se habla de aborto provocado es el lenguaje, siempre se habla de IVE ( Interrupción voluntaria del embarazo ) cuando, en realidad, lo que se hace es acabar dentro del seno maternal con la vida de un inocente.
Otra de las grandes verdades que interesadamente se esconden es el estado anímico en el queda una madre después de abortar. Como dice un gran médico próvida Español “después de un aborto, alguien siempre sale llorando” y, es verdad, las heridas psicológicas en la madre pueden durar toda la vida. Esta realidad también se calla.
Otro aspecto que deberíamos considerar es que, un aborto, siempre es violento. Desde la aparentemente “suave” píldora del día después hasta los métodos de siempre que conviene recordar para hacernos caer en la cuenta de que el IVE no es tomarse una aspirina. La píldora del día después suele producir hemorragias y desarreglos hormonales intensos en la madre,  y no es para nada rápido y sencillo como nos tratan de hacer creer.
Los métodos con los que se practica abortos son todos ellos crueles, en los que el feto sufre y siente dolor y que, básicamente,  son:
la inyección salina: método por el cual se abrasa al feto inyectando a la madre una solución salina que quema y mata al bebé.
el curetaje: que consiste en descuartizar al niño dentro del vientre de la madre.
la aspiración: como su nombre indica consiste en aspirar al niño como si fuera basura.
Este último método se emplea en embarazos avanzados y consiste en el parto parcial, básicamente se deja nacer al niño al que previamente se ha aplastado la cabeza o algún órgano vital.

Por eso creo que toda niña debería ver como queda un feto después de alguno de estos métodos para formarse una idea en la cabeza de lo que es un IVE. Debería ser de obligado conocimiento el vídeo del “El grito Silencioso” del Dr. Nathanson.

También es una realidad que en ninguna clínica donde se practican abortos se permite a la madre mirar al cubo de basura donde se arrojan los restos de su bebé.
Estas realidades deberían ser sabidas y conocidas por todos los jóvenes Europeos pero, sin embargo, se callan y se ocultan por intereses comerciales y un falso sentimentalismo social que, por no herir sensibilidades, desinforma y confunde.
Además de todos estos argumentos y teniendo claro que asesinar a un inocente nunca puede ser un derecho. El enfoque verdaderamente humano de un embarazo no deseado debería ser el de ayudar y dar soluciones reales a una madre cuyas situaciones pueden ser, en muchos casos, muy desesperadas. Quiero agradecer la gran labor social que las asociaciones próvida en España y en Europa hacen diariamente donde ayudan de forma incondicional a las madres a darse cuenta del gran tesoro que llevan dentro y no empujarlas al brutal proceso de matar a su hijo.
Además hay otro argumento socioeconómico y es que, el aborto, está produciendo en Europa  un desierto demográfico. Por poner un ejemplo, sólo en España se producen al año 95.000 muertes de inocentes mediante el aborto. Estos 95.000 inocentes garantizarían el relevo generacional y el pago de las pensiones futuras  pero, nuestros miopes políticos, creen que un problema ético a largo plazo se puede resolver con subidas de impuestos a corto. Tampoco se dan cuenta de que si no nacen niños, o los continuamos asesinando antes de nacer, y no favorecemos la natalidad, y paramos el genocidio silencioso del aborto, ninguna nación tendrá futuro a medio plazo y, por su puesto, nos enfrentamos a ser engullidos por otros que a sólo unos miles de kilómetros tienen claro que abortar es un crimen.
Por eso el si de Irlanda es triste y preocupante. Es triste para Irlanda y es triste para Europa, si no empezamos a llamar a las cosas por su nombre y seguiremos anestesiados con términos que esconden la verdad y tranquilizan nuestras conciencias acabaremos cayendo al abismo. ( copiado de un artículo de blogspot pensar por libre)

Escalando Horizontes

Me presento

  Me permito hacer una pequeña introducción, ahora que tengo una columna propia dentro de la revista. Parece que la iniciativa ha animado a ...