4.11.25

Elogio a la maternidad

 


Elogio a La maternidad

 

En este escalón de la vida. En el que la palabra ser madre casi no se quiere pronunciar. Al menos pronunciar con orgullo. Me han venido a la mente y el corazón, recuerdos, quizás añoranzas de la mía.

 Quiero componer un canto a la maternidad, a esas madres buenas y generosas que pasaron y pasan ocultas, a las que tanto debemos. No eran ignorantes ni cortas de miras. Pero, y eso te lo confirmo, eran valientes y tenían un coraje de heroínas. No se les ponía nada por delante y la mayoría de ellas eran polifacéticas. Puedo hablar de la mía: Era matrona, enfermera, modista, profesora, peluquera, cocinaba de chuparte los dedos. Era limpia, ordenada, era economista, pues con muy poco dinero hacia auténticos milagros; era empresaria, cuentacuentos, etc., Para nosotros lo era todo…

  Si alguien se atreve a debatirme que no eran nadie, que tan sólo, amas de casa, esposas y madres, me gustaría tener un cara a cara con él, y comparar quien es más completo. No tuvieron másteres, quizás no estudiaron cursos superiores, pero se han abierto camino en la universidad de la vida, cursando todas las ciencias.

 Como decía, ha cambiado muy deprisa la vida, ¿para mejor?, ¿para peor? No lo se. Es lo que toca, y no todo tiempo pasado es mejor… Pero, con mucho respeto y veneración, Eran los cimientos del hogar, los niños no poseíamos gran cosa, pero éramos muy felices, no teníamos el estrés y la inseguridad que tienen muchos niños ahora. Lo tienen todo, pero pasan 12 horas fuera de casa, en muchas actividades y muy poco tiempo con su familia, llegan agotados todos a la tarde noche a casa y toca….tarea, ducha, cena, cama. No hay tiempo, no hay espacios familiares para expandirse, contar, preguntar, compartir, etc. Incluso en estos cortos espacios, asume el protagonismo, la omnipresencia de la televisión, móviles, pley. etc

 Después de este preámbulo, quiero agradecer y dar luz a tantas madres. Que lucen a la sombra de… hijos, nietos etc. L ogrando mantener, a la familia unida.

 Que poco cálculo tienen los jóvenes y, menos aún, los niños de lo que realmente hace el paso del tiempo en las personas. Parece que los que nos rodean siempre han estado ahí y que siempre seguirán, aguardando y ayudando.

 Cuando somos jóvenes y tenemos todo un porvenir por delante, que nos hace correr mirando al frente, con la aspiración de conquistar metas en el estudio, en el deporte, en los bocetos de futuro que toda juventud se fragua. Al mismo tiempo que el almanaque sigue adelante consumiendo con ritmo acompasado días, semanas, meses, años, que, en un suspiro, se van.

 Un hijo siempre será un niño para su madre, el poso que van dejando los intrincados caminos de la vida, nos hacen más reflexivos, más serenos y ponderados. Maduran el cuerpo y el espíritu. Surgen nuevos proyectos, nuevas etapas que toca asumir, a veces con sorpresas, como un regalo, otras con desganas, pero en todos los casos como una obligación que no se puede eludir.

 Se despierta el deseo, convertido en añoranza, de tener cerca el abrigo del corazón materno. Ese corazón, que llenaba de grandeza lo más pequeño e inapreciable, siempre dispuesto, alegre y amable… ¡Quien mejor que ella para poder compartir vivencias, reveses, sinsabores y escuchar nuestras experiencias!

 

 “También los grandes hombres se han formado en las rodillas de sus madres”; todo hombre, por tanto, tiene necesidad de una madre.

                                                                                                LUCIA SS

Me presento "Escalando horizontes"

Me permito hacer una pequeña presentación, ahora que tengo una columna propia, dentro de la revista. Serán muchos los que se animen,...