BIENVENIDOS

23.8.24

La A mistad

Bienvenido/a a Escalando Horizontes. En este espacio comparto experiencias, reflexiones y aprendizajes, con la esperanza de que puedan inspirar, acompañar o ser de utilidad a otras personas. Gracias por estar aquí y por compartir este camino conmigo.

        


     
  LA AMISTAD (ALGUNA ENSEÑANZA DE LA MANO DE LA BIBLIA)

1️⃣ 📖 Cita bíblica; Marcos 2,3-5 – El paralítico y sus amigos

“Llegaron a él trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo donde estaba; y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.”

👉 Enseñanza “La amistad verdadera no se limita a palabras: carga, insiste y no abandona. Cuando uno no puede caminar, el amigo camina por él. “La amistad se demuestra con hechos concretos; acompañar al otro en sus dificultades es un acto de amor.”

2️⃣ 📖 Lucas 10,33-35 – El buen samaritano

“Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídale; y todo lo que gastares de más, yo te lo pagaré cuando vuelva.”

👉 Enseñanza “El amigo es quien se detiene cuando otros pasan de largo. La amistad nace del cuidado gratuito y del compromiso con el dolor del otro. “La verdadera amistad se construye con cercanía y servicio desinteresado.”

3️⃣ 📖 Éxodo 17,12 – Moisés sostenido por Aarón y Jur

“Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.”

👉 Enseñanza “Hay amistades silenciosas que no brillan, pero sostienen. El amigo fiel permanece cuando el cansancio vence. “El valor de un amigo muchas veces se nota en su presencia silenciosa y constante.”

4️⃣ 📖 Hechos 16,25 – Pablo y Silas en la cárcel

“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.”

👉 Enseñanza “La amistad auténtica no desaparece en la prueba. Compartir la oscuridad transforma el sufrimiento en esperanza. “La amistad verdadera permanece incluso en las circunstancias más difíciles.”

5️⃣ 📖 Lucas 24,15-16 – Jesús y los discípulos de Emaús

“Y aconteció que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.” 👉 Enseñanza “El verdadero amigo camina al ritmo del otro. Escucha, acompaña y espera el momento justo para hablar. “La amistad requiere paciencia y acompañamiento, sin imponer ni apresurar.”

6️⃣ 📖 Rut 1,16-17 – Rut y Noemí

“Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.” 👉 Enseñanza “La amistad fiel no se abandona cuando la vida se oscurece. Elegir quedarse es una de las mayores formas de amar. “El compromiso y la fidelidad son pilares de una amistad verdadera.”

7️⃣ 📖 1 Samuel 20,42 – David y Jonatán

“Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre del Señor, diciendo: El Señor esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre.” 👉 Enseñanza “La amistad verdadera busca el bien del otro, incluso cuando cuesta perder. El amigo no compite: “Proteger y alegrarse por el bien del amigo es una manifestación del amor sincero.”

8️⃣ 📖 Proverbios 17,17 – La amistad constante

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.”

👉 Enseñanza “La amistad verdadera no depende de las circunstancias. Un amigo auténtico permanece a tu lado tanto en los buenos como en los malos momentos. “El amor de un amigo fiel se reconoce en la constancia y en el apoyo cuando más se necesita.”

9️⃣ 📖 Proverbios 27,17 – La amistad que fortalece

“Hierro con hierro se afila; y el hombre se afila con el rostro de su amigo.”

👉 Enseñanza “Los amigos nos ayudan a crecer y mejorar. La verdadera amistad nos desafía a ser mejores personas, sin lastimarnos, sino con honestidad y cuidado. “Un amigo fiel no solo acompaña, sino que inspira y fortalece nuestra vida diaria.”

10️⃣ 📖 Proverbios 27,9 – La dulzura de un amigo

“El perfume y el incienso alegran el corazón; y la dulzura de un amigo es más que los consejos sinceros.” 👉 Enseñanza “La amistad se percibe en los gestos de afecto, cuidado y palabra amable. No todo es utilidad o consejo; a veces basta la cercanía sincera.”

“El amigo que alegra el corazón aporta bienestar y alegría, tan valioso como cualquier consejo práctico

CONCLUSION PENSAR CADA UNA COMO SERIA LA MIRADA DE JESUS.

·       Con su madre que siempre estuvo a su lado

·        Al Joven rico, que quiere seguirle le atrae, pero no quiere renunciar a sus riquezas

·       A zaqueo, un hombre que al encontrase con Su mirada cambia radicalmente su vida y rectifica su actitud para con los demás

·       A la Magdalena la pecadora, donde otros condenan El perdona

·       Al paralitico, le pregunta con cariño. Pero quiere que tenga fe

·       A los apóstoles rudos, poca cosa etc. Os escojo como instrumentos etc.

●       A mí me ayuda repetir “Jesús que yo vea con tus ojos Jesús de mío, Jesús de mi alma


22.8.24

La felicidad (Aristoteles)



                                                       LA FELICIDAD EN ARISTÓTELES

Síntesis de la Ética a Nicómaco, Libro I y Libro X

1. La felicidad como fin último

En la Ética a Nicómaco, Aristóteles parte de una idea fundamental: toda acción, elección, arte o conocimiento busca algún bien. Por eso se pregunta cuál es el bien supremo de la vida humana. En el Libro I, capítulo IV, sostiene que prácticamente todos están de acuerdo en llamar felicidad al bien supremo, aunque existen grandes diferencias acerca de qué significa realmente ser feliz. La felicidad es elegida por sí misma y no como medio para conseguir otra cosa. Por eso ocupa el lugar de fin último de nuestras acciones. citeturn0search0turn0search4

2. ¿En qué consiste la felicidad?

Aristóteles rechaza la idea de que la felicidad pueda identificarse simplemente con el placer, las riquezas o los honores. En el Libro I distingue entre los bienes exteriores, los bienes del cuerpo y los bienes del alma, y afirma que los bienes del alma tienen una importancia especial. La felicidad consiste en una actividad o ejercicio del alma realizado de acuerdo con la virtud. Por tanto, no basta con poseer buenas cualidades: hay que ponerlas en práctica mediante nuestras acciones. citeturn0search0

3. La virtud y la vida feliz

La felicidad, para Aristóteles, está estrechamente unida a la virtud. Una persona feliz es aquella que desarrolla sus capacidades humanas y actúa de acuerdo con la razón y las virtudes. La felicidad no es un estado pasivo ni una emoción momentánea, sino una manera de vivir y actuar. Por eso la vida buena exige ejercicio, hábitos y decisiones correctas. Aristóteles considera además que los bienes externos tienen cierta importancia: la salud, los recursos necesarios y las relaciones humanas pueden facilitar la realización de acciones buenas, aunque no constituyen por sí solos la felicidad. citeturn0search0

4. Los capítulos IX y X del Libro I

Aristóteles analiza también la relación entre felicidad y fortuna. Algunas circunstancias dependen de nosotros y otras no, de modo que la vida humana está expuesta a acontecimientos externos. Sin embargo, la felicidad no debe quedar reducida a la suerte. Aristóteles la relaciona fundamentalmente con el ejercicio de la virtud y con la actividad racional. En el capítulo X afirma que la felicidad es un ejercicio del alma conforme a la virtud perfecta. citeturn0search0

5. La felicidad en el Libro X

En el Libro X, Aristóteles vuelve al tema de la felicidad y establece una distinción entre la vida activa y la vida contemplativa. En el capítulo VII sostiene que la forma más elevada de felicidad se encuentra en la contemplación, porque esta actividad utiliza la facultad intelectual, considerada la parte más excelente del ser humano. La contemplación es buscada por sí misma, puede mantenerse de manera relativamente continua y depende menos de los bienes exteriores que otras actividades. citeturn0search1turn0search7

6. ¿Qué significa la vida contemplativa?

La vida contemplativa consiste en ejercitar la razón y el entendimiento mediante el conocimiento y la reflexión sobre las realidades más importantes. Aristóteles considera que, cuanto más participa una persona de esta actividad intelectual, más se acerca a la forma superior de felicidad. No obstante, reconoce que el ser humano sigue necesitando determinadas condiciones externas, como la salud, el alimento y otros medios básicos para poder desarrollar su actividad. citeturn0search1turn0search23

7. Conclusión

La concepción aristotélica de la felicidad puede resumirse así: ser feliz no significa simplemente sentir placer, tener dinero o recibir honores. La felicidad es el fin último de la vida humana y consiste en vivir activamente de acuerdo con la virtud y la razón. Para Aristóteles, una vida plenamente realizada requiere desarrollar nuestras mejores capacidades y actuar bien; y, en su forma más elevada, culmina en la actividad contemplativa del intelecto. De este modo, la felicidad es algo que se realiza a través de una forma de vida, no algo que simplemente se posee.

Fragmentos y capítulos clave para estudiar

• Libro I, capítulo IV: presenta la felicidad como el bien supremo y fin último.
• Libro I, capítulo VIII: relaciona la felicidad con los bienes del alma y con la actividad virtuosa.
• Libro I, capítulo IX: analiza si la felicidad procede de la enseñanza, del hábito, de la fortuna o de otros factores.
• Libro I, capítulo X: relaciona la felicidad con el ejercicio del alma conforme a la virtud.
• Libro X, capítulo VI: retoma y resume la concepción aristotélica de la felicidad.
• Libro X, capítulo VII: presenta la contemplación como la forma más elevada de felicidad.
• Libro X, capítulo VIII: compara la vida contemplativa con otras formas de vida y explica sus condiciones.

Citas breves para recordar

«la felicidad el sumo bien» — Ética a Nicómaco, Libro I, cap. IV.

«la felicidad es un ejercicio del alma conforme a perfecta virtud» — Libro I, cap. X.

«la felicidad será una especie de contemplación» — Libro X, cap. VII. citeturn0search0turn0search1

Fuentes consultadas

Aristóteles, Ética a Nicómaco, Libro I y Libro X, traducción de Patricio de Azcárate (1873), disponible en Filosofía.org y Wikisource. También se ha contrastado el texto del Libro X, capítulos VI–VIII, en una edición académica disponible en línea. citeturn0search2turn0search0turn0search23amino conmigo.

Para Aristóteles, la felicidad (eudaimonía) no consiste simplemente en sentirse bien, tener dinero, éxito o disfrutar de placeres.
Es, sobre todo, vivir bien y vivir de acuerdo con la virtud.
Su idea podría resumirse así:
La felicidad no es un momento de alegría, sino una forma de vivir.
Aristóteles piensa que todos buscamos un bien último, algo que deseamos por sí mismo y no simplemente para conseguir otra cosa. Ese bien último es la felicidad.
¿Y cómo se alcanza?
Mediante una vida en la que vamos desarrollando buenas disposiciones: prudencia, justicia, fortaleza, templanza, generosidad, amistad…
No nacemos siendo plenamente virtuosos. Nos hacemos virtuosos mediante nuestros actos y nuestros hábitos.
Por eso es tan importante la idea de Aristóteles de que:
“Somos lo que hacemos repetidamente.”
La felicidad sería, por tanto, el resultado de vivir bien, elegir bien y orientar nuestra vida hacia el bien.
Un detalle muy interesante: la amistad
Para Aristóteles, una persona no puede alcanzar una vida plenamente feliz aislándose de los demás.
La amistad es necesaria para una vida buena. Y distingue entre amistades basadas en el interés, en el placer y, la más valiosa, aquella en la que queremos el bien del otro por sí mismo.
Aquí hay un puente muy bonito hacia el cristianismo: la felicidad no se entiende como “yo estoy bien”, sino también como amar y procurar el bien de los demás.
Aristóteles y el cristianismo
Hay una diferencia fundamental.
Para Aristóteles, la felicidad se alcanza mediante una vida buena y virtuosa, culminada en la contemplación y la realización de las capacidades humanas.
El cristianismo añade algo decisivo: la felicidad última del ser humano está en Dios.
Por eso podemos poner en diálogo a Aristóteles con las palabras de Jesús:
«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.»
(Mateo 5,6)
Y también:
«Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»
(Juan 10,10)
Así, podríamos plantear una reflexión muy bonita:
Aristóteles pregunta: “¿Cómo debemos vivir para ser felices?”
Jesús lleva la pregunta más lejos: “¿Dónde está la verdadera vida y cuál es el camino para encontrarla?”

Sí. Y aquí hay un tema muy rico: Aristóteles no fue cristiano, pero su manera de entender la felicidad influyó enormemente en la filosofía cristiana medieval, especialmente en santo Tomás de Aquino. Lo interesante es que el cristianismo recoge algunas ideas de Aristóteles, las transforma y las lleva más allá.
La felicidad: de Aristóteles a la visión cristiana
1. Aristóteles: todos buscamos la felicidad
En la Ética a Nicómaco, Aristóteles parte de una observación muy sencilla:
Todo lo que hacemos busca algún bien.
Estudiamos para aprender, trabajamos para conseguir algo, cuidamos a una persona porque queremos su bien… Pero tiene que existir un bien último que no buscamos para conseguir otra cosa.
Para Aristóteles ese bien es la eudaimonía, normalmente traducida como felicidad.
Pero no significa simplemente estar contento.
Es haber alcanzado una vida lograda, vivir de acuerdo con la razón y desarrollar las virtudes.
2. Una idea fundamental: la felicidad se construye
Para Aristóteles no basta con tener buenos sentimientos.
Una persona se hace justa practicando la justicia; se hace generosa siendo generosa; se hace prudente aprendiendo a elegir bien.
Por eso la felicidad tiene mucho que ver con los hábitos.
Aquí encontramos una conexión muy interesante con la formación cristiana:
No basta con saber qué es el bien; hay que aprender a vivirlo.
El cristianismo hablará posteriormente de virtudes, y distinguirá entre virtudes humanas y virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.
3. ¿Dónde cambia el cristianismo a Aristóteles?
Aquí está la cuestión fundamental.
Para Aristóteles, la felicidad más elevada está relacionada con la vida contemplativa, con el ejercicio de lo mejor que hay en el ser humano.
Pero el cristianismo afirma algo mucho más radical:
El ser humano no encuentra su felicidad definitiva únicamente en sí mismo ni en sus capacidades. La encuentra en Dios.
San Agustín lo expresará de una manera preciosa:
«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.»
Y el Catecismo recogerá esta misma idea al hablar del deseo humano de felicidad y de su cumplimiento último en Dios.
4. Santo Tomás de Aquino: el gran encuentro
Aquí aparece la figura clave: santo Tomás de Aquino (1225-1274).
En el siglo XIII, las obras de Aristóteles fueron recuperadas y estudiadas profundamente en Europa.
Tomás de Aquino encontró en Aristóteles una herramienta extraordinariamente útil para explicar racionalmente muchos aspectos de la fe cristiana.
Pero no se limitó a copiar a Aristóteles.
Lo integró dentro de una visión cristiana.
Para Aristóteles:
La felicidad = vida lograda mediante la virtud y el desarrollo de nuestras capacidades.
Para santo Tomás:
La felicidad perfecta = unión y contemplación de Dios.
Y aquí está el salto decisivo:
La felicidad que el ser humano busca naturalmente no puede ser plenamente satisfecha por bienes limitados.
Dinero, reconocimiento, placer, conocimientos, éxito, incluso las relaciones humanas más hermosas son bienes reales, pero ninguno puede ser el Bien absoluto.
Para Tomás, solamente Dios puede satisfacer plenamente ese deseo.
5. Aristóteles aporta las virtudes
Esta influencia es especialmente importante.
Aristóteles había estudiado las virtudes cardinales:
Prudencia
Justicia
Fortaleza
Templanza
Santo Tomás las incorpora a la tradición cristiana.
Pero el cristianismo añade tres virtudes que tienen a Dios como origen y destino:
Fe – Esperanza – Caridad.
Por eso se suele representar la vida cristiana mediante:
Virtudes cardinales → nos ayudan a vivir bien humanamente.
Virtudes teologales → nos orientan hacia Dios.
La caridad ocupa un lugar especial porque no consiste simplemente en ser amable: es amar a Dios y al prójimo por Dios.
6. La felicidad cristiana no es simplemente "sentirse feliz"
Esto es muy actual.
Podemos preguntarnos:
¿Puede una persona estar triste y, sin embargo, tener una vida feliz?
Desde esta perspectiva, sí.
Una persona puede atravesar sufrimiento, enfermedad, dificultades o pérdidas y, sin embargo, conservar sentido, esperanza, amor y confianza en Dios.
Por eso la felicidad cristiana no equivale a estar siempre alegre.
Jesús mismo no presenta una vida sin dificultades.
Las Bienaventuranzas son fundamentales:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.»
(Mt 5,3)
Y:
«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.»
(Mt 5,6)
Es sorprendente: Jesús llama bienaventurados a personas que, según los criterios habituales del mundo, no parecen las más felices.
Ahí aparece una concepción de felicidad mucho más profunda.
7. Una comparación que puede funcionar muy bien en clase
Aristóteles
Cristianismo
Todos buscamos la felicidad
Todos tenemos un deseo profundo de felicidad
La felicidad es el bien último
Dios es el Bien último
Se alcanza mediante una vida virtuosa
La vida virtuosa es también camino hacia Dios
Importan los hábitos
Importan las virtudes y la conversión del corazón
La razón orienta hacia el bien
Razón y fe se iluminan mutuamente
La amistad es necesaria para una vida buena
El amor al prójimo es esencial
Felicidad como vida lograda
Felicidad plena como comunión con Dios
Contemplación como culminación de la vida humana
Visión de Dios como felicidad definitiva
8. La gran pregunta que une a Aristóteles y al cristianismo
Podríamos plantearla así:
Aristóteles pregunta:
¿Qué necesitamos para vivir una vida verdaderamente buena?
El cristianismo responde y profundiza:
¿Para qué hemos sido creados y dónde puede descansar definitivamente nuestro deseo de felicidad?
Y aquí podemos llegar a una idea preciosa:
Aristóteles ayuda al cristianismo a explicar cómo vivir bien.
El cristianismo afirma además hacia quién está orientada la vida.
No se trata solamente de "ser buena persona para ser feliz", sino de descubrir que el bien, la verdad, el amor y la felicidad tienen su plenitud en Dios.
9. Un texto bíblico que resume muy bien el tema
El Salmo 16 expresa algo que encaja extraordinariamente bien con esta reflexión:
«Me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.»
(Salmo 16,11)
Y san Pablo lleva la mirada hacia la plenitud futura:
«Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara.»
(1 Corintios 13,12)
Eso conecta con la idea tomista de que la felicidad definitiva no consiste simplemente en poseer cosas buenas, sino en alcanzar a Dios mismo.
Para cerrar el tema
Yo dejaría como frase central para la imagen o para la clase:
ARISTÓTELES: vivir bien para alcanzar una vida plena.
CRISTIANISMO: vivir en el bien y en el amor para encontrar la plenitud en Dios.
Y una pregunta final que puede dar mucho juego:
¿Buscamos la felicidad… o buscamos aquello que creemos que nos hará felices?
Porque quizá una de las grandes aportaciones de Aristóteles y del cristianismo es precisamente enseñarnos a distinguir entre placer momentáneo, éxito, bienestar y verdadera felicidad.

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  Me permito hacer una pequeña introducción, ahora que tengo una columna propia dentro de la revista. Parece que la iniciativa ha animado a ...