Lectura II
Continuo con mi pequeña aportación sobre la lectura.
Continuo con mi pequeña aportación sobre la lectura.
Hoy me
gustaría centrar la atención en los siguientes puntos:
Prestar atención : Escuchar y leer son hábitos
indispensables para ensanchar nuestro horizonte, ya de por si limitado (al
menos en mi persona). Los dos suponen capacidad de prestar atención
Los medios de comunicación, las redes sociales,
los móviles. Se disputan nuestra atención como su capital más preciado. Y es
fácil que esta abundancia de reclamos fragmenten nuestra atención. Como sucede cuando
uno se siente constantemente interrumpido. Y lo que beneficia al los gigantes
de la comunicación, quizás a nosotros nos empobrece, pues ese volcarse hacia
afuera nos puede dejar sin un hacia
adentro.
Prestar atención, no es un mero esfuerzo puntual
de retener datos: Es dejarse sorprender por la realidad de las personas, situaciones,
que permanezcan vivas, dentro de nosotros.
Quien lee y escucha, profundiza en la
experiencia de lo que vive, gracias a un proceso de interiorización. Ser capaz de
recogerse y habitar dentro de uno mismo, de leer en las situaciones y en las
personas.
Sin embargo incluso para una persona como
es mi caso, con una mediana cultura, la aceleración de la vida, entraña el riesgo
de no leer, de que, arrastrada por los múltiples frentes de atención, no
encontremos tiempo para sentarnos con un libro en las manos
El hábito de leer: pedagogos
y especialistas en la educación, señalan que es difícil adquirir este hábito,
si no se ha practicado desde la infancia, también se experimenta gran
diferencia entre los que leen y los que no lo hacen
Quizás a influido mucho otras maneras más fáciles
de entretenerse, como: No el uso sino el abuso de vídeo juegos, no quiero
demoler estos, pero si necesitan un control, pues hacen que se tenga menos
imaginación, el mundo interior se desértica, se depende de estímulos básicos en
formas diversas, a veces se pierde la sensibilidad, el control del tiempo, y un etc
Yo tengo un
recuerdo de infancia muy bonito: Y eran los momentos en que nos reunía mi madre
y nos leía con una entonación admirable, con atractivo de lo que nos transmitía
que jamás lo he descubierto en lo que a lo largo de la vida he oído y leído. quizá
es que escogía muy bien lo que quería transmitirnos, nos mantenía hipnotizados,
embobados, porque conocía y quería con toda su alma al público de edad
diminuta que tenían clavados los ojos en su mama. Alguien insustituible a la
que no sólo amábamos con ternura, sino que admirábamos como a un Dios, alguien irreemplazable. Luego siendo adulta, he dado vueltas a cuales eran estos temas. Y realmente no
era algo extraordinario, era la biblia
para niños. Pues mi madre era una cristiana chapó, que hacía vida con su ejemplo.
Y nos transmitió e inculcó muchos valores junto con una gran libertad. Otras
veces eran fábulas con sus enseñanzas,
otras muchas de la naturaleza, geografía, la belleza, la breve historia
del mundo. Etc solo se que era gran pedagoga sin tener estudios superiores, pues se que materias que he necesitado estudiar
de adulta, me los transmitió ella en mi
infancia, por eso ahora cuando porque la vida a dado un giro, no dedican las
mamas a sus niños tiempo para sus interrogantes, sus pregunta. Los duermen con
el móvil, no con cuentos y rezando el Jesusito de mi vida. Pienso que se
pierden una parte muy especial en el cariño de sus niños.
Perdonar por haber hecho un paréntesis
personal, y desviarme del tema central,
pero así rompo el hielo de lo técnico anterior, hablábamos de los hábitos de lectura en este caso los niños, tiene que
haber alguien que les haga descubrir el placer de la lectura. Un familiar, un
amigo,un profesor.
Las tecnologías digitales facilitan llevar
un libro consigo, incluso los audiolibros a pesar de la lectura automática,
pero siempre y cuando no se encuentre otro tiempo, el sabor de un libro es
como un vino de reserva tiene poso, cuando tu paras de leer el se detiene etc ..no
ocurre en los digitales, el continua si no lo pausas, y es más difícil la
concentración. Yo reconozco que lo hago con mucha frecuencia, aprovechando trayectos,
Y otras ocasiones compaginando tareas de la casa, siempre por ser el único
tiempo
Criterio para saber elegir:
Cada año se editan miles de libros, Internet nos da la posibilidad de descargar
económicos y a veces gratis. Ante tanta posibilidad y con evidente limitación
de tiempo, se plantea el dilema ¿Qué leo? Existe una larga tradición de libros que
educan a la vez que deleitan, otros son de evasión, a mi me va bien tener
varios empezados según las circunstancias en que me encuentre, relajada,
cansada, preocupada, vacaciones
A la hora de elegir, tener en cuentas que
muchas empresas controlan negocios editoriales por lo que informan y dan
prioridad a publicaciones de su grupo en detrimento de otros más valiosos
editados por empresas más pequeñas. Por eso no hay que dar una valoración exagerada
a los primeros, lo más vendido no es garantía de calidad. Irónicamente Charles
Dickens escribió: ¡ hay libros de los cuales los lomos y la cubierta son con
mucho lo mejor! Querer estar a la última podría hacer escapar otros títulos más
divertidos, inteligentes, o creativos.
Al igual que con las películas hacemos zapping, con los libros pasa igual, hay que dar
con los títulos que nos hagan disfrutar.
El lector que se asoma a un libro no
cierra un contrato con el autor, que le impida leer en diagonal, llegar al final, hay
que dar confianza al autor, pero si no
me hago con el, cambio a otro…..
Toda una vida no bastaría para leer los
que se consideran clásicos. Entre ellos Aristóteles, Cicerón, Dostoievski, Chesterton. Se
aprende a elegir como entre las amistades: Un libro discreto que si cansa de
hablar deja. Un amigo que aconseja y reprende en secreto.
